Del enamoramiento al amor: qué pasa cuando los ideales de tu pareja empiezan a caerse
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Hay algo que nadie te cuenta cuando te enamoras: que lo que sientes en ese momento no es amor. Es enamoramiento. Y el enamoramiento, aunque sea real e intenso, es una proyección.
En ese primer período —que puede durar de seis meses a dos años— ves en el otro lo que quieres ver. Estás deslumbrado por todo el brillo que ves en esa persona. Pero ese brillo es momentaneo y está de acuerdo al ideal: tú ves en el otro lo que quieres que esté ahí. No necesariamente lo que hay.
El problema empieza cuando los años pasan, la convivencia llega y esos ideales empiezan a caerse.
Qué pasa cuando los ideales de tu pareja se caen
La convivencia hace lo que ningún noviazgo puede hacer: te muestra al otro de verdad. No el otro que se pone para salir, sino el que está cuando está enfermo, cuando está bajo presión, cuando no duerme bien, cuando tiene un problema con su familia, cuando lleva meses sin trabajo.
Ahí, uno a uno, los ideales se van cayendo. La persona que tenías en la cabeza va siendo reemplazada por una persona real, con defectos reales, con limitaciones reales, con cosas que nunca habrías anticipado en el período del enamoramiento.
Y ese momento —ese momento exacto en que los ideales se empiezan a caer— es donde se define todo. Porque ahí hay dos caminos: construir el amor con lo que va quedando, o aferrarse a lo que ya no existe.
El amor se construye con “lo que va quedando”
El amor y el matrimonio no se construyen con el brillo del enamoramiento. Se construyen con lo que queda cuando ese brillo se apaga. Con las cosas que, una vez que ya no te deslumbra el ideal, todavía amas del otro. Con lo que todavía rescatas. Con lo que todavía te importa.
Eso es el amor real: la elección consciente de alguien que ya conoces de verdad. No el otro perfecto que te imaginaste, sino el que está frente a ti con todo lo que tiene, incluyendo sus cosas difíciles.
Pero eso no viene solo. Se construye —activamente, con esfuerzo— a través de la comunicación, los detalles, el tiempo de calidad, el romance sostenido en el tiempo, el trabajo cotidiano en la relación. El amor puede perdurar: hay parejas que llevan 20, 30, 40 años y todavía se aman. Pero lo que nadie dice es que el amor duradero es una construcción que cuesta trabajo.
Por qué nos venden la idea de que el amor es un sentimiento eterno
Porque es más bonita que la verdad. La idea romántica del amor —ese sentimiento que aparece un día y se supone que te va a acompañar toda la vida sin que hagas nada— es una fantasía. Una fantasía muy extendida, muy vendida, y muy dañina cuando se choca con la realidad de la convivencia.
Si te enamoraste de alguien por su físico, ese físico va a cambiar con los años. Si te enamoraste del entusiasmo del inicio, ese entusiasmo se va a ir transformando. Si depende solo de sentimientos que aparecen y desaparecen, la relación va a estar a merced de esos altibajos.
El amor que dura no depende de sentimientos. Depende de decisiones. La decisión de seguir construyendo con el otro. De seguir eligiendo a esa persona, día a día, incluso cuando no es fácil.
Cómo se diluye el amor sin que nadie lo note
La distancia en una pareja rara vez aparece de golpe. Aparece en los pequeños abandonos del día a día. Un día me da pereza escucharte. Otro día ya no tengo ganas de ese detalle. Otra semana me olvido de preguntar cómo estás. Un mes sin tiempo de calidad. Y así, sin que nadie lo decida, la distancia va creciendo.
Muchas personas, cuando llegan a consulta, no saben decir cuándo paró la construcción. Solo saben que en algún momento dejó de ocurrir. Y que cuando quisieron darse cuenta, ya había mucha distancia entre los dos.
El amor no acaba en un momento. Se diluye en muchos momentos pequeños en los que no se construyó.
Preguntas frecuentes sobre el enamoramiento y el amor
¿Cuánto dura el enamoramiento?
El enamoramiento tiene una base también neurológica y puede durar entre seis meses y dos años. Después de ese período, si el amor no se ha ido construyendo activamente, la relación empieza a perder el combustible que la movía. No es que el amor termine: es que tiene que empezar a sostenerse de otra cosa.
¿Es normal dejar de sentir lo que sentía al principio?
Sí, y es esperable. El enamoramiento inicial no dura, ni tiene que durar. Lo que sí puede perdurar es un amor construido, elegido, trabajado. Que se sienta diferente al del inicio no significa que sea menos: muchas veces significa que es más real.
¿Qué hacer cuando los ideales de la pareja se caen y la realidad decepciona?
Preguntarse qué hay todavía. ¿Qué rescato del otro más allá del ideal que tenía? ¿Hay todavía algo en esta persona que quiero sostener? Si la respuesta tiene algo de positivo, eso es el material con el que se construye. Si la respuesta es que ya no hay nada, esa también es información valiosa.
¿Puede la terapia de pareja ayudar cuando el amor se ha ido diluyendo?
Sí, siempre que todavía exista algo de amor —no el inicial, pero sí algo— y compromisos genuinos de ambos de trabajarlo. La terapia no produce milagros ni garantiza que la relación se salve: lo que hace es crear un espacio donde los dos pueden ver qué pasó, qué queda y qué quieren hacer con eso.
Si sientes que la relación se fue alejando y no sabes cómo volver a acercarla, puedes agendar una cita aquí. Conoce también cómo trabajo la terapia de pareja.